Si conservaras el recuerdo de
nuestras faltas, ¿quién habría, Señor, que se salvara? Pero tú, Dios de Israel,
eres Dios de perdón.
Si iniquitátis observáveris, Dómine, Dómine, quis
sustinébit? Quia apud te propitiátio est, Deus Israel.
Oremos:
Te pedimos, Señor, que tu gracia nos inspire y acompañe siempre, para que
podamos descubrirte en todos y amarte y servirte en cada uno.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Celebrante: Llenos de confianza en
el Señor, oremos, hermanos y hermanas, por todos los seres humanos y por todas
sus necesidades:
Respondemos: Te rogamos, Señor, óyenos.
Para que Dios conceda el espíritu
de paciencia y de caridad a los cristianos perseguidos por su nombre y los
ayude a ser testigos fieles y verídicos de su Evangelio, roguemos al Señor.
Te rogamos, Señor, óyenos.
Para que Dios conceda prudencia a
los gobernantes y honradez a todos los gobernados, a fin de que se mantengan la
armonía y la justicia en la sociedad, roguemos al Señor.
Te rogamos, Señor, óyenos.
Para que el Señor, el único que
puede hacer prosperar el trabajo del ser humano, bendiga los esfuerzos de los
trabajadores y haga que la tierra dé frutos abundantes para todos, roguemos al
Señor.
Te rogamos, Señor, óyenos.
Para que Dios no permita que en la
hora de nuestra muerte, desesperados y sin acordarnos de él, nos sintamos como
arrancados de este mundo, sino que, confiados y con una gran paz, lleguemos a
la vida feliz y eterna, roguemos al Señor.
Te rogamos, Señor, óyenos.
Celebrante:
Dios nuestro, que invitas a todos los seres humanos al banquete de tu Hijo,
escucha nuestras súplicas y concédenos la sabiduría de Espíritu, para que
sepamos discernir y anunciar la esperanza a la que estamos llamados y la gloria
que nos tienes reservada en la mesa del reino de tu Hijo, que vive y reina por
los siglos de los siglos.
Amén.
Acepta, Señor, nuestras ofrendas, y
concédenos que esta Eucaristía nos ayude a conseguir la gloria del cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Los que buscan riquezas,
sufren pobreza y hambre; los que buscan al Señor, no carecen de nada.
Dívites eguérunt et esuriérunt; quaeréntes autem Dóminum non minuéntur omni bono.
Oremos:
Te pedimos, Señor, humildemente, que el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo que hemos
recibido en alimento, nos comuniquen su misma vida.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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